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Un ejemplo de solidaridad entre las cucarachas hembras

Si bien las cucarachas hembras no necesitan un compañero para poner sus huevos, pareciera ser que les gusta la compañía. Una nueva investigación de la Universidad de Hokkaido señala que las cucarachas hembras agrupadas juntas son más rápidas para producir la descendencia que las hembras que viven solas.

Las cucarachas o blatodeos, pueden producir huevos por partenogénesis, una forma de reproducción sexual que consiste en la segmentación del óvulo sin fecundar, puesta en marcha por factores ambientales, químicos, descargas eléctricas, etc. Así, los descendientes nacidos de la partenogénesis se desarrollan a partir sólo de la célula madre del óvulo, por lo que tienen menos diversidad genética que la descendencia creada por la reproducción sexual.

Los huevos producidos por la partenogénesis tienen una tasa de supervivencia más baja que las de los huevos producidos vía reproducción normal, aunque los hijos de las madres solteras son capaces de sobrevivir y aparearse. Los investigadores de la Universidad de Hokkaido en Japón, se interesaron en descubrir qué llevaba a las cucarachas a elegir esta estrategia reproductiva, al parecer, deficiente.

Compañía que estimula la reproducción

La falta de machos no podría ser la única razón por la que las cucarachas hembras desarrollan la partenogénesis, señalaron los investigadores en un artículo publicado el 13 de marzo en la revista Zoological Letters. Las hembras deben ser capaces no sólo de identificar una falta general de machos, sino también la proporción en relación a ellas y la probabilidad de encontrar un compañero dada una «x» densidad de población.

Para probar el efecto del entorno, los investigadores pusieron a las cucarachas en diferentes situaciones. En un grupo, el macho y la hembra se ubicaron juntos y se les permitió aparearse. En otros grupos, las hembras fueron mantenidas con una, dos, tres o cuatro otras hembras. Otras se mantuvieron con machos castrados. Los investigadores también probaron los efectos de la adición de feromonas, químicos que los insectos usan para la comunicación, en todos los grupos de cucarachas hembras.

Los investigadores contaron el número de huevos puestos en cada grupo y cuánto tiempo les tomó a las hembras poner los huevos. Encontraron que las cucarachas que se mantuvieron solas, pusieron huevos a través de la partenogénesis después de 13,4 días en promedio. Las cucarachas mantenidas en grupos de hembras iniciaron la partenogénesis significativamente más rápido. Por ejemplo, el grupo de cucarachas mantenidas un trío comenzaron a poner huevos después de un promedio de 10 días.

Solidaridad entre hembras

Además las cucarachas mantenidas en grupos de hembras, pusieron su segundo camada de huevos mucho más pronto que las cucarachas que se mantuvieron solas (en promedio de 18 días versus entre 25 y 30 días para las cucarachas aisladas).

Por otro lado, la adición de feromonas no cambió el tiempo de las cucarachas en realizar la partenogénesis, aunque que las agrupadas con machos castrados retrasaron más el proceso que el grupo de las hembras.

La interesante conclusión es que las hembras al sincronizar la partenogénesis, se aseguran que su descendencia tengas más posibilidades de sobrevivir en cuanto tendrían un grupo más amplio para su desarrollo. Esto podría contrarrestar las desventajas de la partenogénesis versus la reproducción sexual normal.

«Este puede ser un ejemplo muy primitivo de cooperación femenina» señalaron los investigadores. Los machos ubicados juntos tienden a luchar hasta que se cortan las antenas del otro, pero las hembras se unen e incluso coordinan sus horarios reproductivos. Esto va de la mano con la ecología general de la cucaracha; mientras los machos tienden a abandonar las colonias de cucarachas para evitar la endogamia, las hembras solidarizan entre ellas.

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