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Robot-abeja podría ayudar a insectos con los deberes de la polinización

Mini-drones con crin de caballo cubiertos con un gel pegajoso podrían algún día facilitar el trabajo de las abejas que transportan el polen de una planta a otra, dijeron investigadores que trabajan en el desarrollo de un robot-abeja.

Aproximadamente el 75% de las plantas con flores y alrededor del 35% de los cultivos alimenticios del mundo dependen de la polinización que hacen los animales, según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.

Algunos de los polinizadores más prolíficos de la naturaleza son las abejas, pero las poblaciones de abejas están disminuyendo en todo el mundo. Prueba de ello es que el mes pasado, el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos catalogó por primera vez una especie nativa en peligro de extinción.

No todo son malas noticias. Investigadores de Japón dijeron que han dado los primeros pasos hacia la creación de robots que podrían ayudar a los polinizadores. Los científicos crearon un gel pegajoso que permite a un dron de 100 dólares del tamaño de una caja de fósforos recoger el polen de una flor y depositarlo en otra para ayudar a las plantas a reproducirse.

«Esto es una prueba del concepto, hoy no hay nada comparado con esto, es una demostración totalmente nueva para la ciencia», dijo el líder del estudio Eijiro Miyako, químico del Instituto Nacional de Ciencias Industriales Avanzadas de Tsukuba, Japón. «Se espera que algunos robots sean utilizados para experimentos en polinización, pero nadie lo ha intentado todavía».

Un feliz accidente

La innovación clave del nuevo estudio, publicado el 9 de febrero en la revista Chem, es el denominado gel líquido iónico, que según Miyako, fue más bien descubierto por suerte que por diseño. El gel fue en realidad el resultado de un intento fallido de crear líquidos conductores de electricidad y estaba olvidado en un cajón del laboratorio durante casi una década.

Después de ocho años, el gel no se había secado, lo que la mayoría de otros geles habría hecho, y todavía se mantenía muy pegajoso, dijo Miyako. Afortunadamente, este descubrimiento coincidió con Miyako viendo un documental que detallaba preocupaciones acerca de insectos polinizadores.

«Dejé caer el gel en el suelo y me di cuenta de que absorbió mucho polvo, ahí todo se unió en mi mente», dijo a Live Science.

El gel tiene la adherencia precisa, lo que significa que puede recoger polen pero no es tan adhesivo para extirpar los granos de la flor.

Los científicos siguieron estudio evaluando cómo el gel podría ser utilizado para transportar el polen entre las flores. Para ello, pusieron gotas del material en la parte posterior de las hormigas y dejaron a los insectos durante la noche en una caja llena de tulipanes. Al día siguiente, los científicos descubrieron que las hormigas con el gel habían recogido mucho más granos de polen que aquellos insectos que carecían de la sustancia.

En un experimento paralelo, los investigadores descubrieron que era posible integrar compuestos fotocromáticos, que cambiaban de color cuando se exponían a luz UV o blanca, en el gel. Depositaron este compuesto en moscas vivas, otorgándole a los insectos la capacidad de cambiar de color. Esto, dijo Miyako, podría actuar como una especie de camuflaje para proteger a los polinizadores de los depredadores.

¿Soluciones reales?

Si bien mejorar la capacidad de los insectos para polinizar es una solución potencial ante la caída del números de abejas, Miyako dijo que no estaba del todo convencido, por lo que comenzó a buscar otras soluciones. «Es muy difícil el uso de organismos vivos para experimentos prácticos, por lo que decidí cambiar mi enfoque hacia el uso de robots», dijo.

Los pelos que poseen insectos como las abejas, son importantes para su trabajo como polinizadoras, ya que estos pelos aumentan la superficie de los cuerpos de las abejas, permitiendo que el polen tenga más superficie para pegarse. Para darle similares características de suavidad al dron, los científicos añadieron un parche de crin a la parte inferior del robot, el cual luego fue recubierto con el gel.

Los investigadores entonces utilizaron los drones para recoger el polen de las flores de lirios japoneses y transportarlo a otras flores. En cada experimento, los investigadores realizaron 100 intentos de polinizar una flor, logrando una tasa de éxito de 37%. Ahora los drones probados sin el crin, no lograron polinizar.

Miyako dijo que actualmente hay ciertas limitaciones para esta tecnología, en cuanto es relativamente difícil pilotar manualmente un dron de ese tamaño. Sin embargo, añadió que cree que la precisión de los GPS y la Inteligencia Artificial podrían algún día ser la herramienta que automatice los estos polinizadores robóticos.

«Sin embargo, antes de que el robot-abeja se convierta en una realidad, el costo de los drones tendrá que bajar drásticamente y su duración de la batería tendrá que mejorar significativamente, aunque es cuestión de tiempo», dijo Miyako.

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