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¿Porqué los Seres Humanos Perdimos la Cola?

Una reciente investigación sugiere que nuestros antepasados perdieron dos veces una supuesta «cola» durante su proceso evolutivo. Los resultados publicados este año en la revista Current Biology, no sólo ayudan a explicar por qué las personas no presentan movimientos similares a los perros y otros mamíferos con colas, sino que también aclara el por qué todos empezamos nuestras vidas con una «cola» que desaparece gradualmente.

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El tamaño y las características anatómicas sugieren un desarrollo equivalente a un embarazo de nueve semanas (o siete semanas después de la ovulación). Se puede observar una cola o añadidura que se extiende con la columna vertebral. Créditos: Wikimedia.org.


Según la autora de la investigación Lauren Sallan, las colas carnosas se remontan a los primeros antepasados vertebrados, basándose en hallazgos de embriones jóvenes. Sería muy difícil deshacerse de ellas por completo sin generar serios problemas de adaptación y desarrollo. Así, los peces y los humanos han tenido que detener su crecimiento, dejando una cola enterrada y vestigial así como las «piernas» de las ballenas.

El origen de este misterioso órgano vestigial se remonta uno de los primeros seres vivos en la Tierra, los peces. Para este investigación, Sallan, quien es profesora asistente en el Departamento de Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente de la Universidad de Pensilvania, EE.UU, analizó crías de 350 millones de años pertenecientes al pez fósil Aetheretmon de la familia de los actinopterigios. Este pez mandibulado es un ancestro distante de los animales terrestres actuales, teniendo dos colas una encima de la otra: una escamosa y otra flexible.

Sallan encontró que estas estructuras estaban biológicamente separadas. Al comparar las crías de Aetheretmon con las de peces vivos, se dio cuenta que ambas «colas» del fósil iniciaban su crecimiento una encima de la otra y luego se desarrollaban cada una por su cuenta. Este descubrimiento termina con dos siglos de creencia científica donde la cola del pez adulto moderno supuestamente era una continuación de la cola ancestral compartida con los animales terrestres.

Esta desconexión significó que las dos colas siguieron evolucionando individualmente. Los peces perdieron la cola carnosa y mantuvieron la flexible para moverse eficazmente en el agua. Al tener sólo una aleta trasera pueden desarrollar movimientos más refinados en el agua, algo de lo que no es capaz una cola carnosa.

Scientists found traces of tails in the developmental stages of early fish called Aetheretmon (illustrated), frozen in time for millions of years.  The findings may explain why humans have a tail bone, and why we lose our fleshy embryo tails as we develop in the womb

Científicos encontraron restos de dos diferentes colas en etapas temprana de desarrollo de los peces Aetheretmon (ilustración), congelados en el tiempo por millones de años. Los resultados pueden explicar por qué los seres humanos tenemos una pieza ósea al final de la columna vertebral (coxis) y por qué perdemos nuestras colas carnosas cuando nos desarrollamos en el útero. Créditos: DailyMail.com.uk, John Megahan


Los peces que evolucionaron hasta convertirse en animales semiacuáticos y luego terrestres que perdieron la cola flexible, pero mantuvieron la carnosa que con el tiempo se convirtió en esa añadidura que vemos en perros, gatos, vacas y otros animales. Las colas cumplen varias funciones, por ejemplo la comunicación visual y alejar insectos.

Los simios adultos, incluyendo los ancestros humanos, avanzaron un poco más en el proceso de pérdida de la cola. De acuerdo a Sallan, perder el resto de la cola les daba un mejor movimiento erguido. Como los peces, tenemos restos de una cola ósea embrionaria en la parte inferior de nuestra columna vertebral. Ésta se encuentra atrofiada por la pérdida de señales moleculares que de otra forma provocarían que creciera como un brazo o una pierna. De esta forma, los embriones de los peces y los seres humanos poseen diferentes mecanismos para controlar el desarrollo de la cola.

Los registros fósiles de los primeros primates no nos aportan mucha información, pero como los hominoides carecen de colas, Sallan piensa que nuestros antepasados la perdieron cuando comenzar a caminar sobre sus dos patas. Los primates que caminan a menudo de esta manera tienen colas atrofiadas, demostrando además que las colas pueden estorbar al tratar de moverse de forma erguida.

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La cola atrofiada de un chimpancé. Créditos: Natura Curiosa.


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