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¿Los avestruces realmente hunden la cabeza en el suelo?

La leyenda dice que los avestruces, cuando se asustan, instintivamente entierran sus cabezas en el suelo con la esperanza de que el problema pase. La verdad es que los avestruces no entierran sus cabezas en el suelo para evadir el peligro. Además de que sería imposible respirar, si lo analizamos las características de este extraordinario animal, no habría razón ninguna para hacerlo.

Los avestruces son los animales más rápidos de 2 piernas, pudiendo alcanzar los 65 km/hr si se sienten alguna amenaza o peligro. La resistencia tampoco es un problema para estas aves, pueden mantenerse tranquilamente corriendo a 50k km/hr distancias de 15 a 20 kilómetros.

Como si no fuese suficiente la extraordinaria velocidad y resistencia física de este animal, también posee otras importantes características de defensa. Pueden llegar a medir 3 metros de altura y pesar unos sorprendentes 120 kilogramos. Si se sienten agredidos o amenazados pueden dar una patada capaz de matar a un león.

Como vemos, los avestruces tienen excelentes armas de defensa y pocas razones para esconderse. Entonces, ¿De dónde viene el mito de que estos animales hunden la cabeza en el suelo?

Se podría decir que viene de la “buena crianza”. Cuando llega la hora de comenzar una familia, los avestruces cavan un hoyo de aproximadamente 70-90 centímetros de ancho. Ahí entierran sus huevos con mayor seguridad y entonces macho y hembra se turnan sentándose encima de los huevos para protegerlos hasta que estén listos para nacer. Varias veces al día, los avestruces hunden sus cabezas en los hoyos donde se encuentran sus huevos para irlos acomodando usando su pico y con mucho cuidado. Probablemente, este acto cotidiano fue lo que llevó a la creación del mito.

La leyenda también puede ser atribuida al hecho de que los avestruces que se encuentran anidando al momento de sentir alguna amenaza bajan la cabeza y cuello al nivel del piso con el objetivo de que potenciales depredadores no los vean. En esta posición, pueden camuflarse con el terreno, en cuanto la cabeza y cuello las mantiene al mismo nivel del nido.

Imagen relacionada

Avestruz protegiendo sus huevos. Créditos: Armaggesin


Aunque bajar la cabeza al nivel del suelo y esperar a que el peligro pase no es el primer instinto de los avestruces, ya que estos sólo harían algo así en una situación donde no puedan correr ni pelear. De hecho, cuando tienen huevos que proteger, su instinto les dice que corran para distraer a los depredadores. Gracias a su extraordinaria velocidad y resistencia, los avestruces pueden escapar por largas distancias con relativa facilidad de animales que los persigan dejando así sus huevos y ellos mismos libres de peligro.

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