Un experimento dio vida a los primeros zorros domésticos

En solo cinco décadas, un experimento en Rusia ha logrado algo que tomó miles de años. Se trata de la formación de los primeros zorros domésticos.

En una granja en Novosibirsk, el genetista ruso Dmitry K. Belyaev crío selectivamente cientos de zorros durante múltiples generaciones. Eventualmente creó algo nunca antes visto: una camada de zorros domésticos. Su meta era recrear el proceso en el que los humanos transformaron a los perros salvajes en criaturas amistosas.

Para lograr su objetivo, eligió a los zorros más dóciles que encontró de entre las granjas de pieles en Rusia. Luego los multiplicó en generaciones sucesivas, siempre eligiendo a los más dóciles. Esto es similar al proceso en el que los criadores de perros los seleccionan de acuerdo a los rasgos que más desean.

Belyaev se dio cuenta que el proceso funcionaba en zorros de la misma forma. Sus experimentos empezaron a finales de la década de 1950, y para los 2000 casi todos los zorros en la granja mostraban cambios notables en el comportamiento.

Los zorros son considerados difíciles de domesticar, pero los de Belyaev eran fáciles de tratar. Parecían perros en lugar de zorros salvajes, moviendo la cola y animándose en presencia de los humanos. Tampoco mostraban esa agresividad con la que se asocia a los animales salvajes. Cabe destacar que a estos zorros domésticos les gusta que los acaricien, esto y otras características más daban a entender lo apegados que estaban a los seres humanos.

Y es que según el profesor Ceiridwen Terril, de la Universidad de Portland, los zorros domésticos fueron diseñados genéticamente para pedir afecto a los humanos. Por lo que estos zorros aman que se les rasque la pansa.

No eran solo cambios en la conducta. Los zorros empezaron a verse diferente con el paso del tiempo: sus orejas eran más flojas, su pata, cola y hocico se volvieron más cortos, sus cráneos se hicieron más amplios. Inclusive su patrón de reproducción cambió. Ahora se apareaban fuera de una temporada específica y producían una cría más por camada.

Las razones están probablemente asociadas a cambios neurológicos y endocrinos a través de la crianza y reproducción selectiva, de acuerdo a un reporte escrito en el año 2009 por Lyudmila Trut, del instituto de citología y genética de la academia rusa de ciencia, quien ahora vigila la granja.

Este reporte habla sobre los cambios causados por la domesticación y destaca que, comparado a los zorros salvajes, los animales domésticos muestran niveles diferentes de ciertos químicos en sus cerebros. Por ejemplo, las glándulas suprarrenales ya no son tan activas, pero tienen niveles más altos de serotonina. Esta juega un rol mediando la agresividad, dice Trut en el reporte.

Los cambios físicos en los zorros domésticos, similar a los cambios ocurridos en los perros, son un producto de la selección por comportamiento. Lo flojo de sus orejas es quizá causado por la desaceleración en sus glándulas suprarrenales, y las otras alteraciones físicas podrían estar relacionadas a las diferencias en los niveles de hormonas que condujeron a los rasgos deseados. Es probable que los perros hayan pasado por el mismo proceso a través de cientos de generaciones mientras se adaptaban a vivir con nosotros.

El experimento de Belyaev es evidencia de que las teorías sobre la domesticación son precisas. El ser humano ha torcido el arca de la evolución a su favor. Además, el proceso para domesticar especies afecta no solo su conducta, sino también su apariencia y cambia los ritmos de sus vidas.

DEJA TUS COMENTARIOS