¿Cuándo nos Hacemos Conscientes?

3 octubre 2017  |  MundoCiencia Oficial
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Son muchas las especulaciones sobre cuándo y cómo los bebés comienzan a desarrollar la conciencia. Algunos estudios han mencionado que se produce a los cinco meses de haber nacido. No obstante, si por conciencia consideramos también la capacidad de sentir, aunque no sea de forma reflexiva, es posible afirmar entonces que un recién nacido podría estar de alguna manera “consciente”.

Hasta ahora, autores de gran importancia en la psicología como Dijksterhuis y Nordgren, han definido la conciencia como la capacidad de conceptualizar, es decir, la posibilidad de ser conscientes sobre lo que pensamos. El problema es que este punto de vista excluye por completo la sensorialidad como parte de la conciencia. Pero, ¿acaso sentir no es también el acto de un ser consciente?

De hecho, para Jonathan Schooler, profesor en psicología de la Universidad de California, en Santa Bárbara (Estados Unidos), dentro de la conciencia se desarrollan dos procesos simultáneamente: el consciente y el meta-consciente. El especialista denomina a este último re-conceptualización (re-representation), el cual consiste en la parte reflexiva y lúcida de la conciencia.

Así, cuando hablamos de “experiencia consciente” estaríamos en rigor haciendo referencia a la capacidad de re-conceptualizar lo que subyace en la conciencia. Todas las demás experiencias que quedan fuera del proceso de re-conceptualización, aunque estén sucediendo, no serían consideradas por el proceso meta-consciente. Quedando estas relacionadas exclusivamente con nuestra parte consciente.

Conciencia y meta-conciencia

Aunque un recién nacido no sea consciente desde el punto de vista reflexivo, sí lo es en tanto que percibe su entorno como un presente en constante devenir. Foto: Unsplash.com

Aunque un recién nacido no sea consciente desde el punto de vista reflexivo, sí lo es en cuanto percibe su entorno como un  eterno presente en constante devenir. Foto: Unsplash.com

La idea de que a la conciencia le corresponden únicamente contenidos mentales complejos, re-conceptualizados, sigue muy presente en la creencia popular. Pero afirmar tal cosa derivaría en una confusión entre la meta-conciencia y la conciencia propiamente tal.

Los estudios sobre los correlatos neuronales de la conciencia (NCC, por sus siglas en inglés), que son las actividades neuronales asociadas a esta última, suelen depender de informes subjetivos acerca de la experiencia, por lo que es posible que sólo consideren las cualidades de la meta-conciencia. Así, la actividad verdaderamente consciente, aquella entrelazada con la sensorialidad, quedaría técnicamente excluida.

Pero la conciencia y la meta-conciencia no son independientes entre sí, interactúan constantemente en una relación que pasa desapercibida para el ser humano. Con frecuencia las personas se hacen meta-conscientes de algo gracias a algún estímulo sensorial, el que es captado primero por nuestra conciencia. Del mismo modo, es posible que un determinado estado mental, como la ansiedad, accionado en la meta-conciencia, genere experiencias de orden sensitivo percibidas por la conciencia.

En realidad, quizás la conciencia no sea algo que necesariamente “surja” en el ser humano, tanto de niño como de adulto, por la sencilla razón de que siempre ha estado allí, desde que nacemos, desde que comenzamos a sentir. Lo que aparece en realidad es la meta-conciencia.

Fuentes: Scientificamerican.com, Wikipedia.org

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