Fases del Sueño: REM y No-REM

MundoCiencia Oficial
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En algún momento, científicos pensaron que el sueño era un estado pasivo, donde el cuerpo y el cerebro entraban en reposo, permaneciendo prácticamente inactivos. Pero hoy en día se ha comprobado que el sueño es una etapa muy activa, en la cual, tanto el cerebro como el cuerpo, cumplen funciones de alta demanda energética.

Por ejemplo, las hormonas de crecimiento en los niños, los procesos de reparación celular y la digestión, se hacen más activos mientras duermes. Incluso, conexiones cerebrales relacionadas con la memoria y el aprendizaje se potencian en esta etapa según el Instituto Nacional de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés), en Estados Unidos.

De hecho, el mismo cerebro está más activo cuando se duerme, sostienen especialistas de la Escuela de Medicina de Harvard (EE.UU.). No obstante, el sueño también puede ralentizar otros procesos fisiológicos, como la frecuencia cardíaca, la temperatura corporal, la presión arterial o la respiración.

Durante 60 años, investigadores dedicados al estudio del sueño, han distinguido dos etapas principales en el mismo. “La fase REM, por sus siglas en inglés, que se traduce como Movimientos Oculares Rápidos, y la etapa No-REM, Movimientos Oculares No Rápidos” mencionó el Dr. Stuart Quan, director clínico de la división del sueño y trastornos circadianos en el Brigham And Women’s Hospital, en Boston (EE.UU.).

Hasta 2007, la fase No REM se dividía en cuatro etapas conocidas como N1, N2, N3 y N4. Pero gracias a nuevos estudios sólo se consideran tres, pues “se encontró que entre las N3 y N4, no había ninguna diferencia sustancial” dijo el doctor.

Al dormir, el cerebro transita por ciclos con una secuencia específica de cuatro etapas: tres fases No-REM y una fase REM. Esta secuencia apenas cambia en la primera y en la segunda mitad del sueño. A medida que se desarrolla el descanso, después de cuatro o cinco ciclos, el tiempo en etapa REM aumenta, en detrimento del periodo N3, comentó Quan.

Sueño

La fase REM es una etapa única del sueño de los mamíferos, caracterizada por movimientos oculares aleatorios y rápidos. Foto: Pixabay.com

En una entrevista concedida a la revista Live Science, el médico describió cómo afectan estas etapas del sueño al cuerpo y el cerebro.

Fase No-REM

Etapa N1

Cuando un individuo se adormece, experimenta la etapa N1, donde hace la transición de estar despierto a quedarse dormido.

Es una forma ligera del sueño, la cual dura entre 5 y 10 minutos. Durante la presente etapa los latidos del corazón, así como la respiración, comienzan a disminuir su ritmo, al igual que los movimientos en los ojos y los músculos se relajan. La temperatura corporal baja y las ondas cerebrales se ralentizan.

“Podrían despertarte fácilmente en la etapa N1 sin pensar que te estabas quedando dormido”, expresó Quan. Es el primer periodo transitado al tomar una siesta.

Resulta común experimentar espasmos mioclónicos también conocidos como sacudidas hípnicas, en esta fase. Se trata de un repentino tirón muscular, usualmente acompañado con una sensación de caída, mientras está en la cama, expresó Quan. Cuando esto ocurre el individuo puede, o no, despertarse.

Los adultos sólo pasan un 5% del total de horas dormidas en la etapa N1, puntualizó el médico.

Etapa N2

Poco después de finalizar la etapa N1, entra al periodo N2, de la Fase No-REM y normalmente dura entre 10 y 25 minutos, comentó Quan a Live Science.

Durante esta etapa, el movimiento ocular se detiene, la frecuencia cardíaca disminuye, las ondas cerebrales se vuelven más lentas y los músculos se relajan aún más.

A medida que los ciclos del sueño se repiten, se pasa más tiempo en esta etapa que en ninguna otra mientras se descansa, según el NIH. Un adulto se pasa el 55% del total de horas dormidas en este período, mencionó Quan.

Etapa N3

Así, el sueño llega a la etapa N3 de la fase No-REM, conocida también como estado delta o sueño profundo.

Es un período fundamental en el descanso para que una persona se sienta renovada al día siguiente. Un individuo, por lo general, pasa más tiempo en esta etapa en la primera mitad del sueño, que durante la segunda, aunque se desconoce la razón.

Generalmente dura entre 20 y 40 minutos. Aquí el cerebro disminuye su sensibilidad a estímulos externos, haciendo más difícil despertar a una persona en este estado. Si despiertas a alguien en N3, seguramente se levantará aturdido y desorientado, comentó el doctor.

Esta es una razón por la cual la gente no debería tomar una siesta vespertina por más de 30 minutos, para no caer en la etapa N3.

Durante dicho período, la frecuencia cardíaca y la respiración se reducen a su nivel más bajo en el descanso. La presión arterial cae, así como la temperatura del cuerpo disminuye aún más. La actividad muscular desciende y los movimientos oculares cesan. La presión arterial se desploma, aunque no a niveles peligrosos, aclaró Quan.

Aquí es más probable que hablemos dormidos o aparezca el sonambulismo. “Las pesadillas y terrores nocturnos también son propios de este estado”, dijo el médico.

Una pesadilla es un ensueño que puede causar una fuerte respuesta emocional, comúnmente miedo o terror, aunque también puede provocar depresión, ansiedad y una profunda tristeza.

Una pesadilla es un sueño que puede causar una fuerte respuesta emocional, comúnmente miedo o terror, aunque también puede provocar depresión, ansiedad y una profunda tristeza. Foto: Unsplash.com

La etapa N3 disminuye su duración en la medida en que vamos envejeciendo, siendo los bebés los que más tiempo pasan en ella. Las razones de esto se desconocen, comentó Quan. Los adultos apenas experimentan el estado N3, pasando en él un 15% de sus horas totales de descanso.

Fase REM

Una persona sólo puede entrar en estado REM pasados los 90 minutos y habiendo recorrido todas las tres etapas de la fase No-REM. El primer ciclo REM dura unos 10 minutos, pero los subsiguientes se harán más largos en tanto transcurra la noche.

La característica principal del sueño REM es que los ojos se mueven rápidamente de lado a lado bajo los párpados.

Este movimiento no ocurre sin cesar durante todo el estado REM. Los científicos ni siquiera saben por qué pasa, pero lo vinculan con los sueños.

De hecho, la fase REM es el momento durante el cual experimentamos sueños e imágenes vívidas, expuso Quan. Las personas generalmente no recuerdan mucho sus sueños, aunque son propensos a recordar parte de los mismos si son despertados justo en esta fase.

Aquí, la frecuencia cardíaca y la presión arterial aumentan ligeramente, en comparación con la N1. La temperatura corporal cae a su nivel más bajo, los músculos de brazos y piernas se relajan hasta quedar casi inmóviles, seguramente para evitar que la gente actúe sus sueños, sugiere la Clínica de Mayo, en Minnesota (EE.UU.).

La respiración se acelera y el cerebro puede llegar a ser más activo en la fase REM que en la vigilia, argumentan expertos. Durante esta etapa el cerebro procesa la información recibida en el día para almacenarla en la memoria de largo plazo, expone la organización estadounidense National Sleep Foundation.

Un bebé recién nacido pasa aproximadamente el 80% de las horas totales de sueño en la fase REM, los niños el 50%, mientras los adultos sólo un 20 – 25%, explicó Quan.

Este bajo porcentaje permanece en los adultos prácticamente toda la vida, aunque puede decaer pasados los 65 años. Según Quan, los ancianos experimentan más micro-cortes del sueño, si bien breves, generan una sensación de agotamiento al despertar, pudiendo hacer del descanso una actividad poco placentera.

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