La luz podría ser la solución para desarrollar la exploración espacial

22 marzo 2017  |  NeoCosmos Oficial
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La exploración espacial al día de hoy se enfrenta a diversos problemas prácticos, principalmente relacionados con el equilibrio entre la velocidad y el tiempo. Cuanto más rápido es el viaje, mayor energía se necesita. Ahora sin asistencia gravitatoria, significa que se necesitará aún más combustible, el cual tiene que ser llevado de alguna manera. Por otro lado, altas velocidades (necesarias para alcanzar distancias largas en un plazo razonable) también significan un desafío hoy para la astronáutica.

Velocidades y distancias

Hasta ahora, el New Horizons es la sonda espacial más rápida en términos de la velocidad en que fue lanzada al espacio. Su velocidad de lanzamiento fue de unos 58.000 km/h. Si bien después de sobrevolar Júpiter el New Horizons recibió asistencia gravitatoria, su velocidad era de 48.000 km/h cuando se aproximaba a Plutón.

Fue gracias a las asistencias gravitatorias que el Voyager 2 se convirtió en la sonda espacial más rápida en salir de nuestro sistema solar. Después de ganar velocidad impulsado por la gravedad de cuatro planetas exteriores, el Voyager 2 logró una velocidad de 60.000 km/h. Ahora para tener las cosas en perspectiva, un viaje a Alpha Centauri  (el sistema estelar más cercano al Sistema Solar) llevaría cerca de 78.000 años a esa velocidad.

Más obstáculos

Además, la sonda espacial tendría que necesariamente disminuir la velocidad al momento de llegar. Esa desaceleración requiere a su vez otra serie de asistencias gravitatorias, que sólo serían posibles alrededor de grandes planetas, ninguno de los cuales parece orbitar a Proxima Centauri, la estrella más pequeña del sistema Alpha Centauri. Por lo tanto, si no hay posibilidad de una asistencia gravitatoria, la sonda espacial tendría que traer suficiente combustible para disminuir la velocidad, lo cual es prácticamente lo mismo que se necesita para alcanzar la máxima velocidad.

Eso hace que un proyecto de este tipo sea complejo y por lo tanto más difícil de materializar, por el momento no nos queda otra que replantearnos las cosas y rediseñar. En resumen, todo el proceso ha sido inviable desde hace un buen tiempo.

Una “luz” de esperanza

Los investigadores están desarrollando una manera de utilizar la luz para superar estos obstáculos. Un de los problema en el envío de una sonda espacial como el Voyager a otra estrella es su masa. El proyecto Breakthrough Starshot tiene como objetivo enviar al espacio sondas espaciales extremadamente ligeras, llegando incluso a pesar sólo gramos, aceleradas por una serie de láseres llegando a altísimas velocidades. Estamos hablando de una sonda espacial podría ser frenada con sólo la luz de Alpha Centauri. Si bien construir una sonda espacial tan pequeña está fuera de nuestras capacidades en este momento el concepto está en desarrollo.

Los investigadores expusieron la idea en la revista Astrophysical Journal. Este enfoque aprovecha el hecho de que la luz ejerce una cantidad minúscula de fuerza sobre cualquier cosa que golpea. Por lo tanto, una sonda espacial lo suficientemente ligera con una vela lo suficientemente grande debe ser capaz de utilizar esta fuerza para reducir su velocidad. 

En enero de 2016, la sonda espacial Juno de la NASA se convirtió en la sonda solar más lejana de la historia de la exploración espacial, un logro posible gracias a mejores células solares y a una mayor eficiencia de energía.

Desarrollos como el Breakthrough Starshot nos permitirían llegar más lejos que nunca en el espacio, consiguiendo datos importantes en nuestra búsqueda de vida extraterrestre, planetas habitables y descubrimientos que ni siquiera hemos considerado aún.

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