
El Ministerio queda diluido en una Secretaría de Estado
La palabra ciencia no aparece en el organigrama presentado el miércoles por Mariano Rajoy. Aparecen igualdad, cooperación, cultura, deportes, alimentación, competitividad, turismo o medio ambiente. Pero ni rastro de la ciencia. Tras la fugaz lectura de la composición del nuevo Gobierno del líder del Partido Popular, ha habido que esperar a la reestructuración de los departamentos ministeriales, publicado este jueves en el B.O.E, para saber que el hasta ahora Ministerio de Ciencia e Innovación, que dirigía Cristina Garmendia, quedará integrado en el Ministerio de Economía y Competitividad, capitaneado por Luis de Guindos, como Secretaría de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación.
Las reacciones de los científicos no se han hecho esperar. "Estamos expectantes y preocupados", asegura Joan Comella, secretario de la Confederación de Sociedades Científicas (Cosce), que aglutina a más de 30.000 investigadores. "La transferencia del departamento completo a Competitividad es una buena noticia. Lanza el mensaje de que la ciencia forma parte de la solución a la actual coyuntura económica".
"Pero hasta que se despeje la duda sobre lo que pasará con la convocatoria de proyectos de investigación, que son el pilar básico de la investigación en España, estaremos muy preocupados", dice Comella. Según los directores generales del anterior Ministerio de Ciencia todo está listo para su envío al BOE y se ponga en marcha el principal mecanismo de financiación de la ciencia en España. Pero hoy en día están paralizados.
Los investigadores temen que el traspaso de competencias retrase la puesta en marcha de la convocatoria. "No queremos que la ciencia pierda un año, como ya pasó cuando se puso en marcha el primer Ministerio de Ciencia y Tecnología dirigido por Ana Birulés durante la segunda legislatura de Aznar. Entendemos que resolver este problema debe ser la prioridad de las nuevas direcciones generales", dice el secretario de Cosce.
Por su parte, el presidente de la Cosce, Carlos Andradas, ha asegurado que se siente "triste" y "decepcionado" por la desparición de Ciencia de la composición del Gobierno.
Desde la confederación eran conscientes de que era difícil que Rajoy mantuviera el Ministerio de Ciencia e Innovación, pero habían pedido que "por lo menos" se mantuviera el nombre de ciencia en alguno de los ministerios. "De haber sido así se hubiera mandado al ciudadano un mensaje de que la ciencia tiene un papel importante", dice Andradas.
Tanto Andradas como Comella, aseguran que es bueno que todas las competencias pasen en bloque a la nueva secretaría. "Hubiese sido peor que el CSIC fuese por un lado, investigación universitaria por otro, etcétera", dice Comella. "Sería malísimo" que las competencias de ciencia estuvieran disgregadas en varios departamentos.
El exsecretario de Estado de Investigación Carlos Martínez ha subrayado que lo importante es que el ministro del que dependa la ciencia sea una persona con "peso en el Gobierno", que "se lo crea".
Se trata, ha dicho Martínez a Efe, de que esta persona esté próxima al presidente del Gobierno y que éste a su vez "se lo crea". "Si el ministro de turno no es una persona con mucho peso en el Consejo de Ministros es difícil lograr transmitir estos mensajes -científicos-", ha manifestado este investigador.
Martínez ha apostado por que las competencias de investigación y desarrollo tengan rango de secretaría de estado y ha agregado que el hecho de que la ciencia no aparezca en ninguna de las cabeceras de los trece ministerios a los científicos les "inquieta".
Otros investigadores han asegurado a ELMUNDO.es que se han "quedado de piedra" con la decisión. Valoran muy mal la desparición de la palabra ciencia del Gobierno y destacan que "la investigación va a ser, como mucho, una dirección general". Si hay alguna palabra que defina hoy el sentir del sistema científico español es preocupación.
