20 años después de la oveja Dolly ¿Qué hemos aprendido de la clonación?

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Han pasado 20 años desde que supimos de la popular oveja Dolly, el primer mamífero clonado de una célula madre. Su creación dejó un impacto importante en el público, como también en el campo de la biología del desarrollo, dicen los expertos.

Ya entonces, otros investigadores habían logrado clonar mamíferos dividiendo los embriones en un tubo de ensayo e implantándolos en adultos. Sin embargo, ninguno había utilizado con éxito una célula somática para clonar a un mamífero. Los investigadores del Instituto Roslin en Escocia fueron finalmente capaces de producir a Dolly – clonada de la célula de una ubre de una oveja adulta – después de 276 intentos, de acuerdo con el Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano (NHGRI).

“Para un biólogo de desarrollo, clonar a un mamífero avanzado se pensaba que era imposible”, dijo Lawrence Brody, director de la División de Genómica y Sociedad del NHGRI, a Live Science.
Si bien Dolly nació en julio de 1996, los investigadores anunciaron la existencia de Dolly el 22 de febrero de 1997. El retraso en el anuncio se debió al tiempo necesario para acumular suficientes datos sobre el proyecto, comprobar los datos y escribir el informe publicado, dijo Bruce Whitelaw, jefe de la División de Biología del Desarrollo del Instituto Roslin.

En 1958, el biólogo británico John Gurdon había clonado ranas de las células de la piel de ranas adultas. Los investigadores posteriores no habían logrado clonar mamíferos como ratones, ratas y cerdos, a pesar de haber intentado durante décadas, dijo Brody. Agregó que muchos investigadores comenzaron a sentir que tenía que haber algo diferente sobre los mamíferos en la forma en que su genoma estaba configurado y que clonarlos sería imposible.
Sin embargo, la creación de Dolly demostró lo contrario.
Este avance sería crucial para los próximos años. “Es raro que una sola historia científica pueda tener un impacto tan rápido y sostenido en la ciencia”, dijo Whitelaw. Dolly tuvo un impacto científico masivo, especialmente a través de la investigación y la terapia con células madre, dijo Whitelaw a Live Science.

Ian Wilmut, el científico que dirigió el equipo que creó Dolly, también le dijo a Live Science que la investigación sobre Dolly llevó a resultados inesperados y muy importantes. “El nacimiento de Dolly junto con el nuevo conocimiento de cambiar el funcionamiento de las células, hicieron que los investigadores consideraran otras posibles formas de modificar las células”, dijo Wilmut.

“Toda la investigación con células madre fue estimulada por el hecho de que Dolly fue capaz de nacer, las células madre pueden ser elementales como medio para reparar tejidos humanos cuando están dañados”, dijo Brody. “Obviamente no hemos llegado a eso, pero estamos cerca de algo que se remonta al éxito de Dolly”.

También existe un vínculo entre los experimentos de Dolly y las llamadas tecnologías CRISPR que permiten a los científicos editar genomas. Ambos son avances de enorme magnitud y podrían ayudar a los investigadores a encontrar formas de reparar tejidos dañados o enfermos.
Otro efecto interesante en la creación de Dolly, es que se pone a la ciencia en el centro de atención. “Dolly capturó la imaginación del mundo y permitió que el mundo oyera sobre ciencia”, dijo Brody. “Es raro que el público en general se “enamore” de la ciencia, y en ese entonces, estaba perdidamente enamorado de Dolly”. La creación de Dolly también trajo consigo importantes debates sobre los límites éticos de manipular células y embriones humanos, sentando las bases para dilemas vigentes en la actualidad.

Dolly murió en febrero de 2003, a la edad de 6 años. (La vida típica de una oveja es de unos 10 a 12 años). Ella tenía descendientes y “hermanas” clonadas, que derivaban del mismo lote de células que Dolly. Sin embargo, ninguno de sus hijos están vivos hoy.

Desde la creación de Dolly, numerosos otros mamíferos han sido clonados con éxito, incluyendo ratones, vacas, caballos y ratas, según el NHGRI.

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